(Dedicado al perro que murió apaleado por su “amo” en Aguiño, Galicia).

“El hombre terror te robó el aroma de las flores,
el hombre terror tiñó de sangre tu cielo,
el hombre terror hundió en ti un gran dolor,
pero sobre la hierba y a la luz del día
un ángel grabó la guadaña,
su siega de estrellas en tu ladrido helado,
el encogimiento de tu cuerpo, su caída
hacia el abismo de la pena.
Perro de Aguiño,
soledad,
soledad en un mundo de millones de habitantes,
solo en el pequeño cuerpo de un perro,
solo, solísimo y soledad y arriba de tu hocico el cielo desierto
y bajo tus pezuñas la sola tierra deshabitada,
perro-amor, perro-viento, perro-
primavera,
huye del desamor y de la muerte por la senda de flores
de los corazones de los que en verdad te amamos,
hombres-perro, hombres-
hierba que corremos a Aguiño,
a los pueblos de España, del mundo, a gritar que los animales
son bellas y sagradas manifestaciones
de la naturaleza, que todos somos Uno, el mismo, la
Vida.
A a los hombres terror enseñaremos a sonreír
por sembrar flores,
no por pisarlas.
Perro de Aguiño,
ya nunca más tu cuerpo como un ave abatida
ni los pétalos de tus ojos
como una flor en la nieve:
todos los perros del mundo, desde todos los rincones de la Tierra,
ladran ahora hacia tu agresor
por ti.”

De Ángel Padilla.


















Comentario de txomin el día Oct 14, 2008 | Responder 1
Hay cosas que cualquier comentario que se haga sobre ellas es insuficiente.
Para aquel que es capaz de apalear un cachorro, creo que no hay descripción posible
Comentario de ijfojgk el día Nov 25, 2008 | Responder 2
Me a exo llorar pobre perrito me da ganas de dar mi vida x él maldito el agresor