El vampiro (Desmodus rotundus) es un murciélago de la subfamilia de los Desmodóntidos, que habita en las regiones tropicales de América.
Mide entre 6 y 9 centímetros de longitud y pesa entre 20 y 50 gramos.
Es hematófago, es decir, se alimenta de sangre. Sus víctimas son mamíferos de gran tamaño, en general ganado. Rara vez ataca al hombre. Su dentadura lo componen 24 piezas, con dos incisivos muy grandes y afilados que le sirven para rajar la piel de su presa. El vampiro se limita a lamer la pequeña herida abierta, de donde no deja de fluir sangre ya que la saliva de él contiene un anticoagulante. La cantidad de sangre extraída es muy pequeña, aunque con ataques persistentes las víctimas pueden acabar muriendo. Otro peligro es la transmisión de enfermedades, como la rabia o la fiebre del tifus.

Este chupador de sangre pasa el día escondido en troncos huecos, minas o cuevas húmedas, y como todos los murciélagos, es nocturno.
La reproducción no tiene periodo fijo y nace únicamente una cría en cada parto. Es posible que en un mismo año se produzcan dos partos, pues la gestación dura cinco meses.
Sin su alimento es capaz de sobrevivir unas 48 horas, siendo su longevidad de hasta 12 años.

















