Los erizos (Erinaceinae) son una subfamilia de pequeños mamíferos cubiertos de púas.
Habitan en Europa, Asía y África, aunque han sido introducidos también en otras zonas. No han cambiado mucho durante los últimos 15 millones de años, y como muchos de los primeros mamíferos han adoptado una vida nocturna basada en la alimentación insectívora.
Lo más característico de estos animales son sus púas, que son pelos huecos rellenos de queratina para darles rigidez, aunque no pinchan apenas ni son venenosas. Cuando pasan de ser jóvenes a adultos pierden sus púas, al igual que puede ocurrir en períodos largos de estrés o enfermedad.
Estas púas aparte les confieren su mecanismo de defensa, pues cuando se ven en peligro se enrollan formando una bola de púas. La efectividad de este mecanismo depende del número de púas que posea el erizo. En caso de ser escaso, prefieren salir huyendo o atacar.
Suelen vivir entre la hierba o en agujeros excavados en la tierra, y se comunican mediante gruñidos y chillidos.
Entre sus depredadores están los búhos, los hurones, los zorros, los lobos y las mangostas.
Algo muy curioso que hacen es que cuando perciben un nuevo olor salen corriendo hacia la fuente de ese olor, lo huelen y lo muerden, para después pegar la espuma olorosa de su boca en sus púas. No está muy clara su función, pero seguramente sea para camuflarse.

















