Las musarañas (Soricidae) son una familia de mamíferos placentarios del orden Soricomorpha y que se pueden encontrar en casi todo el mundo.
Aunque parecidos a los ratones, están emparentados con los topos, y recientemente se piensa incluso que quizá tengan una historia más cercana con los erizos.
Las musarañas comunes miden unos 7 centímetros de largo, a lo que hay que añadir una cola de unos 3 centímetros. Además pesan unos 10 gramos solamente, tienen unos ojos muy pequeños y un largo hocico con bigotes muy sensibles.
Aparte de ser los mamíferos más pequeños, también son los más activos. Cazan tanto de día como de noche, pues necesitan comer casi en todo momento. Muchas de las especies, especialmente las europeas, comen su propio peso en insectos diariamente y pueden llegar a morir si pasan más de cuatro horas sin comer. Aunque su dieta está compuesta básicamente por insectos, también pueden cazar ratones de campo, lagartijas o excepcionalmente ratas.

A la hora de defenderse de sus predadores emplean unas glándulas odoríferas que desprenden tal mal olor que las convierten en un plato poco atractivo, excepto para las aves con un olfato débil, como las aves rapaces. Algunas especies de musarañas incluso tienen veneno en su saliva.
Se conocen 264 especies distintas de musarañas, de las cuales la mayoría son terrestres (algunas son subacuáticas). Tras excavar sus madrigueras las cubren con vegetación y allí tienen a sus crías, de media seis por parto. La gestación dura unos 30 días y la longevidad es tan sólo de un año.
Habitan sobre todo zonas con cierta humedad o terrenos predregosos con mucha vegetación, como bosques de hoja caduca, campos de cultivo, charcas o graneros.

















