Esbelto, de gran porte, ágil como pocos y de color negro y marrón fuego…son las características que mejor definen al protagonista de hoy.
También conocido por ser el objetivo de toda una serie de mentiras e invenciones extraídas de la mente más retorcida influenciada por el miedo o la codicia. Cerebro que crece a mayor velocidad que el cráneo, perros de laboratorio creados geneticamente por mandato del mismísimo Hitler…, que a partir de tal edad se vuelven locos, que son muy celosos de su guía…Todo tipo de leyendas han forjado a lo largo de la historia la leyenda negra de esta raza: de perro de trabajo, de utilidad…de búsqueda y rescate, buscado por su inteligencia, nobleza y valentía a perro loco agresivo y despiadado…
Sí, asi fue y así ha sido el pasado reciente del doberman.
Seguramente circulen por ahí otras muchas historias cada cual más absurda. Pero es posiblemente la del rápido crecimiento del cerebro con respecto al cráneo, la que todavía sigue perdurando en el subconsciente de la sociedad. Es ver un perro negro y ya…empezar a divagar cuando no a temblar.
El origen del doberman se dice que tuvo sus comienzos a finales del siglo XIX, en la ciudad de Apolda, región de Turingia, de la mano de un cobrador de impuestos y perrero llamado Carl Fiedrich Louis Doberman. Este hombre se dedicaba a transportar grandes sumas de dinero debido a su trabajo y tenia la potestad de poder recoger cualquier perro abandonado por lo que, aprovechando sus labores de vigilante nocturno y perrero, decidió crear mediante cruces el perro perfecto para defensa y protección personal.
El objetivo era poder sentirse seguro y ahuyentar a posibles ladrones o asaltantes. Necesitaba un perro vigilante, atento, decidido, de nervios de acero, que impusiera respeto nada más verlo, con capacidad de rastreo y buenas dotes olfativas…pero sobre todo un perro leal y noble.
A estos perros que iban surgiendo de los cruces realizados por Doberman, las gentes del lugar los denominaron “los perros de doberman”. La persona que estaba interesado en uno de estos animales con carácter debido a que no habia nombre que definiera a la raza…les acuñaban dicho apelativo.
Hay que remarcar que en esta época no se concebía el concepto de perro “bonito”. El perro era útil, desempeñaba algún tipo de labor…o no era. Ya sea como perro de pastor, de guarda y protección como en el caso del doberman, de caza…pero el can acompañaba al hombre en tareas. En aquella época no había razas sino multitud de cruces que darían lugar a las razas como hoy las conocemos.
Sus comienzos hacia la idea de raza fueron de la mano de Louis Doberman pero el verdadero padre del doberman, el creador de la raza como tal, es Otto Goller. Este último continuó el trabajo de Fiedrich Louis D. y se conviertió en el primer criador y fundador del Club del Doberman Pinscher de Apolda en 1898. Otto dejó constancia de sus cruces, su programa de cría y dejó registros de sus montas a diferencia de Lois Doberman que en ningún momento siguió un patrón de cria ni dejo evidencia alguna de programación o registros de sus cruces.
Los primeros ejemplares de Doberman eran individuos que más nos recuerdan al rottweiler que al doberman actual. Eran más pesados y bajos y con un fuerte carácter defensivo. Su temperamento para con los desconocidos era admirada por todos.
Se cree que para la creación de esta raza se cruzaron diversas razas de perros como el perro de carnicero (tipo de perro semejante en la tonalidad del manto que dio lugar al actual rottweiler y que le otorgó carácter defensivo, su potente mordida y cualidades para ser un buen perro de protección), el stopperhopser (perro que por cuestiones de tonalidad en el manto fue excluido de los cruces), el pinscher aleman ( raza muy parecida al doberman actual; de mismo color y forma de la cabeza), el manchester terrier (perro de color parecido también al doberman, color negro y marrón fuego), el greyhound o galgo inglés (le aportó su figura estilizada, su agilidad, su elegancia…además de contribuir a aumentar su determinación e iniciativa) y el pastor de beauce o beauceron (perro pastor de origen francés muy parecido también al doberman fisicamente).
Otras razas como el pointer, el dogo o el braco de weimar o weimaraner (también los americanos por su aspecto lo conocen como el fantasma gris) también son mencionadas a lo largo de la historia como vertientes en la conformación del doberman.
Hoy en día la leyenda negra del doberman esta dando sus ultimos coletazos. Atrás queda la caza de brujas a la que se vio sometido y el miedo de la sociedad, como la santa inquisición de antaño, toca a su fin.
Lástima que aún residen en las mentes paranoicas ciertas historias fruto del desconocimiento. Pero poco a poco, como ya hemos dicho, se van diluyendo. Ya sea por los hechos en sí que han demostrado que para nada la raza es lo que se le ha estado atribuyendo desde hace un tiempo o por la sustitución en los medios de des-información y la prensa sensacionalista de la cabeza de turco canina…(otras razas son ahora el demonio hecho perro) el doberman recupera su verdadero pasado, su historia sin manchas…sin leyendas oscuras… y esperemos que con ello…su prospero futuro. Un autentico perro de trabajo, de guarda y protección..surgido de la necesidad y de la mano del hombre y a la vez un perro sociable, atento, sensible y leal.
¡Larga vida al Doberman!










Siguiendo con un tema que ya se abrió en los primeros pasos de este blog y por petición de uno de nuestros lectores, nos centramos hoy en otro”perro-lobo”: el perro lobo checoslovaco.
Cuantas veces he oído frases como “oye, que yo tengo un pastor alemán de lineas de belleza”, o “a mi…es que me atraen más los pastores alemanes de trabajo” o hasta incluso los que se aventuran a decir “ mi pastor alemán es de los buenos, de los que guardan….”
Poco queda decir de esta popular raza. Posiblemente sea la raza por excelencia, al que muchos catalogan como el perro ideal. Todos han oído hablar del pastor alemán, sus hazañas, sus proezas como perro policía, como perro de rescate, como perro guardián..
buscar su perro ideal, haciendo así un exhaustivo trabajo de selección. (Foto a la Derecha: Max von Stephanitz)
















