Desde siempre me ha encantado observar a los animales en estado salvaje, ver como se comportan, como interactuan con otras especies…El poder ser un mero observador, haciendo de las veces de un posible depredador que agazapado necesita aproximarse a su presa para sobrevivir…, es algo que no es tan fácil como pudiera parecer. Tanto salir en su busca como esperar en un lugar conveniente su aparición estelar… es algo, cuando menos,…mágico.

Todo animal salvaje ante el más mínimo ruido, movimiento “cantoso” u emanación que le recuerde a un posible enemigo o al hombre…pondrá tierra de por medio por lo que nos dificultarán la mayor parte de las veces nuestra intención de contemplarlos. Logicamente, según al animal que queramos “espiar” y si buscamos poder a la vez tomar notas, apuntar datos y demás…o solo queremos “abatirlos” con nuestra cámara de fotos…los cuidados y consideraciones a la hora de adentrarnos en materia y para elegir el material…podrán ser ligeramente diferentes.
Para esta bonita, didáctica y, aunque a veces desesperante, grata afición se deben seguir una serie de pautas o “truquillos”. Pero como ya se dice: “cada maestrillo tiene su librillo”. En este caso, como mucho un joven aprendiz, os comenta lo siguiente.
De sobra es conocido que para labores de estudio de campo y observación, para pasar desapercibidos por los sentidos de la vista y el olfato de los animales, nada de vestirse con colores vivos y chillones. Tonalidades oscuras preferentemente, pero teniendo en cuenta el lugar en el cual nos vamos a tener que mimetizar (colores como el naranja o el amarillo…pueden resaltar demasiado en nuestro paisaje). Y también procurar situarse adecuadamente según el viento-”viento en contra”- (que a nuestro objetivo a observar no le llegue la brisa con información de “humano cerca”) y no llevar ropa nueva o recién lavada ;pues el aroma pestilente a vernel, o neutrex…no es que sea muy típico dentro de la naturaleza.

Además, algo que suele ayudar mucho para el momento de aproximación al ejemplar o grupo de ejemplares, es el tener el sol a las espaldas. Tanto al amanecer como en los últimos rayos de luz, la zona de penumbra bajo el sol nos protegerá en unas sombras más que seguras con las que poder avanzar.
También, para escapar del agudo sentido del oído de muchas especies, dispondremos de ropa cómoda (puede darse el caso de tener que adoptar para la deseada invisibilidad una postura no muy gratificante), lisa (evitando inoportunos enganches en ramas o plantas)-ojo a los cierres de belcro- y un material de observación útil, práctico y lo más pequeño posible (un bloc de dibujo de anillas y unos prismáticos casi como un catalejo doble….no ayudan al trabajo de pasar desapercibido tanto por la incomodidad y el ruido como por su volumen). Evitar llevar pulseras, anillos, cadenas que, por accidente, puedan sonar denotando nuestra presencia o creen destellos con la consiguiente huida de los animales. Aunque si son importantes como para llevarlos encima, perfectamente podemos ocultarlos o incluso camuflarlos.

Nuestra figura a “humano” podemos disminuirla y ocultarla colocando ramas, arbustos u hojas por nuestro cuerpo como en la cabeza y espalda.

Algo que puede parecer una tontería pero que marca las diferencias, es el color de nuestro cuerpo. Llama mucho la atención en medio salvaje. Es por ello que si nuestra meta es la mayor aproximación posible, deberemos prepararnos y camuflar también manos y rostro. Bien con guantes, tela o maquillaje le pondremos el punto y final a una buena invisibilidad. Para todo este trabajo, redes de camuflaje, capelinas o hides (escondites)…son muy eficaces.

Por último, nada más llegar a “zona verde”, deberemos pararnos, observar y escuchar. Así, a veces podemos oír a la bandada de pájaros protagonistas del día o a ese zorro mañanero esquivo que nos anima a comenzar el seguimiento.
Ni que decir tiene que si somos detectados, será muy difícil comenzar de nuevo un acercamiento pues los animales ya estarán “pillos” y atentos a su alrededor. Sin contar que podemos molestarles y forzarles a variar su posición y, por ejemplo en el caso de aves con pollos, a abandonar a su prole con sus sabidas consecuencias para las crías y otros problemas.
Sin más, ¡ahora ya más o menos sabríamos cómo hacernos “invisibles”!
Imágenes 2, 3, 4 y 5 extraídas de: http://www.javiermilla.es/camuflaje/index.htm
Escrito por raul |