Mucho se ha hablado ya sobre este tema: la utilización de herramientas o utensilios por parte de los animales para sobrevivir (ya sea cualquiera de los procesos que forman su supervivencia: defensa, ataque, cortejo-reproducción o, la más frecuente, para alimentarse).
Sobre todo sabemos de estos comportamientos en los primates. Como la utilización de finas y pequeñas ramas (previamente limpiadas y preparadas para su posterior objetivo) para introducirlas por las oquedades de los árboles y poder extraer las suculentas hormigas, termitas o la dulce miel(proceso conocido como “la pesca de termitas”), el empleo de piedras para romper nueces, el uso de determinadas hojas para recoger agua en el aseo e higiene del grupo o los últimos estudios realizados por dos investigadores de la conducta, Jill Pruetz (Universidad Estatal de Iowa) y Paco Bertolani (Universidad de Cambridge, Inglaterra) al afirmar en la revista Current Biology que habian observado a un grupo de chimpancés de Senegal haciendo varas largas y sólidas a modo de lanzas para cazar otros animales.
Pero,.¿son solo ellos los únicos que utilizan objetos con un fin predeterminado de antemano?
Hay infinidad de animales que se valen de objetos para conseguir un fin. Entre estos, otros mamíferos como las nutrias hacen servir piedras para romper los caparazones de los erizos de mar. También podemos mencionar a las aves y destacando a su vez al alimoche o buitre egipcio que lanza piedras contra la dura cáscara de los huevos de avestruz. Tenemos datos también del pinzón carpintero de las Galápagos (ave de la que Darwin derivó a la idea de la variación natural como motor de la evolución) que, a diferencia del pájaro carpintero que perfora taladrando la corteza de los árboles y con su larga lengua extrae las larvas del interior, utiliza ramas o espinas que moldean y afinan a su antojo para introducirlas por las oberturas de la corteza y poder atrapar a las tan preciadas larvas. Del mismo modo se conoce la técnica sofisticada de la garza verde que deja caer como “cebo o señuelo, (similar a lo que empleamos los humanos en la típica pesca)” pequeños objetos en la superficie del agua para poder cazar a los curiosos e inocentes peces que ante el intrigante acontecimiento, allí acuden.
No podíamos acabar sin mencionar a los cuervos. Sobre todo a los cuervos de Nueva Caledonia. Estas aves son consideradas como las más inteligentes de su especie. Tanto en libertad como en experimentos llevados a cabo en laboratorios los resultados con estas aves han sido impactantes. Mediante minicámaras se obtuvieron 118 min. de vídeo durante los cuales se observa que el pájaro en cuestión en tan solo 45 min. Emplea 3 herramientas distintas para escabar el suelo en busca de alimento.
¿Son estas capacidades heredadas por instinto de especie o son aprendidas mediante observación o descubrimiento individual y concreto del ejemplar, en un momento dado, para resolver un problema planteado?
En el caso de los pinzones si se sabe que este comportamiento para emplear ramas como utensilio para alimentarse es común a todos ellos. Sin embargo. los comportamientos observados en distintos grupos de chimpancés nos demuestran que cada grupo, según sus condiciones de hábitat y alimentación, desarrollaban unas técnicas particulares para cada caso; llamémoslas técnicas propias. Los métodos utilizados en la pesca de termitas son diferentes en el Congo, Tanzania o Gombe . Lo mismo ocurre en el caso de la garza verde. De todo esto se deduce que tales habilidades han sido aprendidas por imitación, deducción o descubrimiento individual.
Hace poco tiempo se consideraba que la herramienta animal y humana eran totalmente diferentes. Se creía que la herramienta animal no era ni transmisible ni acumulada. Hoy en día gracias a la ciencia y a sus investigaciones en animales sabemos que esto no es así, que la herramienta animal puede ser también cultural (como ya hemos visto en el artículo de los chimpancés y el empleo de piedras para romper nueces).

Escrito por raul |