Oct
1

Mitología del escarabajo

Publicado en la categoría Artrópodos, Curiosidades

En la historia de las religiones y las mitologías ha habido para el escarabajo (particularmente al llamado comúnmente “escarabajo pelotero”) un lugar destacado: los antiguos egipcios le consideraban un símbolo de resurrección y vida eterna.

Suponían que ese escarabajo “resucitaba” de la bola de estiércol que hacía; lo cierto es que el escarabajo pelotero deposita sus huevos en esa pelota y allí nacen. Por este motivo los antiguos egipcios ubicaban sobre el corazón de las momias una imagen de Jepri, el dios escarabajo, el dios Sol.

Cuando el cristianismo se difundió en el Valle del Nilo, la cristiandad copta realizó interesantes asimilaciones sincréticas de la religión precedente y, así como adoptó el “anj” (cruz ansada), también adoptó a Jepri, asimilándolo metafóricamente a Jesucristo, al que llamaban “El Buen Escarabajo”. Es por esto que en algún texto medieval se puede encontrar la expresión “bonus scarabaeus” en alusión a Cristo.

Sep
19

El cocodrilo en la mitología egipcia

Publicado en la categoría Curiosidades, Reptiles

Famoso como enemigo a muerte del ser humano, el cocodrilo ha sido al mismo tiempo odiado y reverenciado por el hombre, especialmente en el Antiguo Egipto, donde los cocodrilos eran momificados y se les rendía culto. Los antiguos egipcios rendían culto a Sobek, un dios-cocodrilo asociado con la fertilidad, la protección, y el poder del faraón. La relación de los egipcios con Sobek era ambivalente: en ocasiones dieron caza a los cocodrilos, e injuriaron al dios, y otras veces lo vieron como el protector del faraón y origen de su poder.

Sobek era representado como un cocodrilo, o como hombre con cabeza de cocodrilo, con la corona Atef. El principal lugar de culto estaba en una ciudad del Imperio Medio, Shedet, en el oasis de El-Fayum, lugar que era conocido por los griegos con el nombre de “Cocodrilópolis“, o la ptolemaica

Sep
17

El camuflaje de la libélula

Publicado en la categoría Artrópodos, Curiosidades

Se ha descubierto recientemente que las libélulas emplean la ilusión óptica para acechar a otros insectos que invaden su territorio. Se pueden mover de tal forma que se proyectan a sí mismos como un objeto estático mientras atacan con rapidez a sus víctimas. Estos descubrimientos ilustran por primera vez cómo utilizan técnicas complejas de camuflaje durante el ataque aéreo…

Sep
16

La seda de las telas de araña

Publicado en la categoría Artrópodos, Curiosidades

No se conocen especies de araña que no produzcan seda, material compuesto de proteínas complejas que utilizan para muy variadas funciones: cazar presas y envolverlas en ella; como adhesivo de otros materiales de construcción de túneles, trampillas, etc; como áreas de locomoción; así como otras muchas utilidades. Ciertas especies de arañas crean un largo hilo que les sirve de vela para ser arrastradas por el viento. Este fenómeno se conoce como aerodispersión.

En el extremo posterior del abdomen se encuentran las glándulas secretoras de seda denominadas hileras, que producen un fluido que se solidifica al contacto con el aire (el fluido es una disolución concentrada de proteínas, cuya estructura se transforma justo antes de salir, convirtiéndose en una forma insoluble que rápidamente se deshidrata y constituye la fibra de seda).

Sep
13

Historia de los dingos

Publicado en la categoría Curiosidades, Mamíferos

Los dingos fueron transportados desde el sureste de Asia hacia Australia y otras partes del Pacífico por nómadas que viajaban por la zona desde hace 5.000 años. Hace 3.500-4.500 años los dingos llegaron a Australia y a las islas cercanas, a excepción de Tasmania. Los dingos eran originalmente cuidados por los aborígenes australianos como una fuente de comida de emergencia.

La llegada de los dingos a Australia es considerada como una de las posibles causas de la extinción del tilacino. Evidencia fósil y pinturas aborígenes muestran que los tilacinos habitaban enteramente Australia, pero hubo una desaparición súbita hace alrededor de 3.000 años. La interacción de las dos especies fue de alrededor de 500 años, tiempo suficiente para que, según algunos expertos, los dingos impactaran en las poblaciones de tilacinos, ya sea por competencia por alimento o la difusión de enfermedades. Algunos dudan del impacto del dingo, ya que las dos especies podrían no haber estado en una competencia directa. El dingo es principalmente un cazador diurno, y se piensa que el tilacino cazaba principalmente de noche. Además, el tilacino era más corpulento, lo que le daba una ventaja en combates uno a uno.

Los colonos europeos no descubrieron los dingos hasta el siglo XVII, y fueron confundidos al principio con perros silvestres. El capitán William Damphier, quien habló del perro silvestre en 1699, fue el primer europeo que oficialmente vio al dingo. Las poblaciones de dingo florecieron con la introducción de la oveja europea y el conejo europeo a Australia.