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Jul
12

Una de fábulas

El burro flautista.

“Este fabulilla,

salga bien o mal,

me ha ocurrido ahora

por casualidad.

Cerca de unos prados

que hay en mi lugar

pasaba un borrico

por casualidad.

Una flauta en ellos

halló que un zagal

se dejó olvidada

por casualidad.

Acercóse a olerla

el dicho animal;

y dio un resoplido

por casualidad.

En la flauta el aire

se hubo de colar;

y sonó la flauta

por casualidad.

-¡Oh!- dijo el borrico -

¡Qué bien sé tocar!

Y dirán que es mala

la música asnal.

Sin reglas del arte

borriquitos hay

que una vez aciertan

por casualidad.”

Tomás de Iriarte.

una-de-fabulas.jpg

 

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Jun
23

Leyenda sobre el ronroneo.

 Existe una leyenda acerca de cómo empezaron a ronronear los gatos que dice así:

Erase una vez una gentil princesa que se le planteó un desafío imposible. Tenía que hilar 10000 madejas de lino en solo 30 días para salvar de la muerte a su gran amor.

Desconsolada, la princesa lloraba y lloraba llena de frustración hasta que sus tres gatos sintieron lástima por ella y acordaron ayudarla. Con sus tres lenguas y veloces y hábiles garras, los gatos no solo concluyeron el trabajo a tiempo, sino que el lino que tejieron fue el más fino y maravilloso que jamás se había visto en aquel reino.

La leyenda cuenta que los tres gatos fueron recompensados por su labor: se les otorgó la habilidad de ronronear. Y entonces, desde aquel momento y para siempre, ellos y todos sus descendientes serían capaces de entonar el canto que hacía la rueda de hilar. Así nació su ronroneo.

Gato ovillo lana

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May
16

El león y el ratón

 el-leon-y-el-raton.jpg

Érase una vez un león que cazó a un ratón. Estaba a punto de comérselo cuando el ratón suplicó:

-Por favor, león, rey de los animales, ¡no me comas! Soy apenas un bocado. Si me dejas marchar, algún día podré ayudarte.

El león lo miró sorprendido y se echó a reír:

-¿Cómo me va a ayudar una cosita tan débil y pequeña como tú? Me das tanta risa que esta vez te dejaré escapar.

Y lo dejó en libertad.

El tiempo pasó, y un buen día el león cayó en una trampa tendida por el hombre, quedándose atrapado en una red, rugiendo con furia.

El ratón oyó los rugidos y corrió en su auxilio. Entonces comenzó a roer la soga. Mordisqueó y masticó hasta que la soga se rompió, ¡y el león pudo salir por el agujero de la red!

Ese día el rey de los animales aprendió que todos, hasta los más débiles y pequeños, pueden ayudarnos.

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May
13

El Persitente zorro y el observador gato.

Publicado en la categoría Cuentos | 1 comentario

raposo El zorro (vulpes vulpes) es el antagonista de muchos de los cuentos que de padres a hijos, o en mi caso, conforme hicieron conmigo, de abuelos a nietos se han ido transmitiendo de forma oral. También en la literatura popular, dirigida sobre todo al público infantil, maese raposo hace “las mil estrategias” para llevarse el almuerzo que en forma de simpático, inocente y escurridizo conejo se le presenta.

Pues bien, una de las tantas historias que de naturaleza y animales me fue contada, tenía como escenario la mítica sierra de Bernia o también, de parecido ecosistema, se podría haber tratado del Montgó.

Este cuentecillo de tarde de verano, mientras se aprovechaba la fresca brisa de los comienzos de la puesta de sol, recogía como el astuto raposo consiguió aquel día un buen y merecido “tentempié” fruto de la constancia, de la “pillería” y como no, de la inteligencia.

Al ser la época invernal un periodo de escasez de alimento, el señor zorro se vio obligado a bajar y acercarse cada vez más a los municipios en busca de algo de basura para llevar a su exigente estómago. Fue en una de estas escapadas, alrededor de una casa, donde se encontró con el señor gato. Bien pronto pudo imaginar tal tremendo y cebado animal como una posible merienda.

Al iniciar la frenética carrera entre los innumerables márgenes tras el felino, como era de suponer, el gato buscó refugio en lo alto de un árbol próximo a las inmediaciones de la casa.

Rió mucho el gato al verse vencedor del combate. Pero el raposo no se dio por vencido y comenzó su costosa pero fructífera estrategia.

El zorro habló, habló y habló a don gato durante horas y horas…mientras rodeaba el árbol que servía de torreón de refugio al felino. Muchas horas transcurrieron estando la zorra dialogando con el gato alrededor del impresionante algarrobo.

¿Qué sucedió? Pues que el raudo y ágil gato al estar mirando tanto tiempo fijamente al raposo que se desplazaba en círculos , para así poder controlar en todo momento sus movimientos hasta que este desistiera en su empeño y abandonase el lugar,…cayó al suelo mareado y aturdido, pasando a convertirse en merecido y tan esperado festín.

Díjole maese raposo al minino: ¿pues no es ya bien sabido?: “la paciencia es la madre de toda ciencia, y por supuesto…la curiosidad mató al gato”

Cuento del zorro y el gato

 

 

 

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May
11

Fábula de Paulo Coelho

Un hombre, su caballo y su perro iban por una carretera. Cuando pasaban cerca de un árbol enorme cayó un rayo y los tres murieron fulminados.

Pero el hombre no se dio cuenta de que ya había abandonado este mundo, y prosiguió su camino con sus dos animales (a veces los muertos tardan un cierto tiempo antes de ser conscientes de su nueva condición…).

La carretera era muy larga y colina arriba. El sol era muy intenso, y ellos estaban sudados y sedientos. En una curva del camino vieron un magnífico portal de mármol, que conducía a una plaza pavimentada con adoquines de oro.

El caminante se dirigió al hombre que custodiaba la entrada y entabló con él, el siguiente diálogo:

-Buenos días.

-Buenos días- respondió el guardián.

-¿Cómo se llama este lugar tan bonito?

-Esto es el Cielo.

-¡Qué bien que hayamos llegado al Cielo, porque estamos sedientos!

-Usted puede entrar y beber tanta agua como quiera- y el guardián señaló la fuente.

-Pero mi caballo y mi perro también tienen sed…

-Lo siento mucho- dijo el guardián- pero aquí no se permite la entrada a los animales.

El hombre se levantó con gran disgusto, puesto que tenía muchísima sed, pero no pensaba beber solo. Dio las gracias al guardián y siguió adelante

Después de caminar un buen rato cuesta arriba,ya exhaustos los tres, llegaron a otro sitio, cuya entrada estaba marcada por una puerta vieja que daba a un camino de tierra rodeado de árboles. A la sombra de uno de los árboles había un hombre echado, con la cabeza cubierta por un sombrero. Posiblemente dormía.

-Buenos días- dijo el caminante. El hombre respondió con un gesto de la cabeza.

-Tenemos mucha sed, mi caballo, mi perro y yo.

-Hay una fuente entre aquellas rocas- dijo el hombre, indicando el lugar- Podéis beber toda el agua como queráis.

El hombre, el caballo y el perro fueron a la fuente y calmaron su sed. El caminante volvió atrás para dar las gracias al hombre.

-Podéis volver siempre que queráis- le respondió éste.

-A propósito, ¿cómo se llama este lugar?- preguntó el hombre.

-Cielo.

-¿El Cielo? ¿Sí? ¡Pero si el guardián del portal de mármol me ha dicho que aquello era el Cielo!

-Aquello no era el Cielo. Era el Infierno- contestó el guardián. El caminante quedó perplejo.

-¡Deberíais prohibir que utilicen vuestro nombre! ¡Esta información falsa debe provocar grandes confusiones!- advirtió el hombre.

-¡De ninguna manera!- increpó el hombre- En realidad, nos hacen un gran favor, porque allí se quedan todos los que son capaces de abandonar a su mejores amigos…

Jamás abandones a tus verdaderos amigos, aunque eso te produzca inconvenientes personales. Si ellos han estado dándote su amor y compañía has contraído una deuda: No abandonarlos nunca.

Porque:

Hacer un amigo es una gracia

tener un amigo es un don

conservar un amigo es una virtud

ser un amigo es un honor.

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