May
29

Búsqueda y rescate: la búsqueda del ladrido.

Publicado en la categoría Ayudantes de la sociedad

http://video.google.es/videoplay?docid=6758221400387033660&q=perro%20salvamento%20galicia&hl=es

 

Difícil y duro es el trabajo de nuestros compañeros y, en este caso, salvadores amigos los perros.

Ya desde muy pequeño el perro es expuesto a numerosas situaciones dependiendo de a qué tipo de rescate se vaya a dedicar. En este caso presentamos un vídeo que bien demuestra como algo tan complicado como puede ser para nosotros el rescate de personas, para el can comienza con unas alegres y divertidas sesiones de juegos con su guía y el encargado de simular ser el accidentado (el figurante).

Todo comienza con un juego parecido a lo que nosotros llamaríamos “el escondite”, en el cual una persona, el figurante, que porta consigo el juguete preferido del perro o cualquier otro( churro, chorizo, pelota…) se esconde. Primeramente empieza distanciándose del can e incitándole a que se acerque hacia él a jugar. Después ya se subirá de dificultad alejándose de la vista del perro para que el can le busque utilizando sus recursos naturales.

Poco a poco se pasará a interponer entre cánido y figurante-juguete, cualquier obstáculo(que hará las veces de escondite simulando lo más posible a una situación real y de impedimento para que seamos vistos por el perro): maderos, tubos, agujeros en la tierra o en la pared., bajo piedras, oquedades previamente preparadas…Finalmente para llegar al tan preciado ladrido, que será en un futuro el indicador indiscutible del hallazgo de la víctima, se tapará dicha “cueva” formada momentáneamente para el supuesto accidentado.

Es así como el perro, al no poder llegar a la víctima-juego ni con la vista ni físicamente (pero sí sabe perfectamente a estas alturas a lo que está “jugando” y que es lo que se le pide), entrará en un estado de excitación que desembocará en el ladrido. El ladrido es como la demanda de su juguete, de un rato de juegos. Deber del figurante es rápidamente al primer gemido claro (en la primera sesión en la que el cachorro aún no tiene los conceptos fijados) y /o ladrido (en una etapa ya más avanzada) obsequiarle con lo que el can de forma tan exacerbada le demanda. Es un premio por una conducta que queremos que se vuelva a repetir, algo que nos agrada y queremos que se perpetúe. También será felicitado por su guía tanto con alabanzas y caricias (le hará su “fiesta particular”) como con juegos.

Una vez afianzado este comportamiento se podrá ir alargando el tiempo de entrega del mordedor para buscar más de un ladrido, que sean continuos. El fin es que los ladridos se alarguen el tiempo necesario para afrontar una situación real.

Ya formado el perro, en una verdadera situación de rescate , marcará con su voz de forma constante el lugar donde se encuentre la víctima esperando que la persona allí ocultada, al salir, juegue con él como siempre hasta ahora.

 

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