Oct
31

Huellas de nuestros “vecinos”: un rastro para saber algo más de ellos.

Publicado en la categoría Naturaleza

Jabal</p>
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Oct
31

Las hormigas, claro ejemplo de trabajo en equipo

Publicado en la categoría Artrópodos

No me extraña que cuando se habla de trabajo en equipo se ponga de ejemplo a las hormigas. Es una especie en la que todos y cada uno de los individuos tiene asignada una función y la cumple con eficacia.

En este vídeo podéis ver cómo se reparten el trabajo y cómo actúan a la hora de recolectar alimento.

http://www.youtube.com/watch?v=C5F59sQU5oI

Oct
29

Las pirañas

Publicado en la categoría Peces

Las pirañas son peces de agua dulce que viven en los ríos de América del Sur.

Miden unos 20 centímetros y aunque se alimentan sobre todo de carne, en momentos puntuales también comen vegetales.

Destacan sus afilados dientes, capaces de traspasar un anzuelo de acero, que algunos indígenas utilizaban como cuchillas y suplemento de tijeras para cortar el pelo.

Aunque son peces muy agresivos, al contrario de lo que generalmente se piensa, no suelen atacar al ser humano. De hecho, los nativos se bañan tranquilamnete en las aguas frecuentadas por las pirañas, además de consumirlas como un alimento cotidiano.

Sin embargo hay que avisar de que en la estación seca se vuelven todavía más agresivas por la escasez de presas, aumentando la posibilidad de que ataquen a las personas.

las-piranas.jpg

Oct
28

El alcaudón: el pequeño gran empalador alado.

Publicado en la categoría Curiosidades

Alcaudón común“Pequeñito pero matón”. Esta es la frase que podría definir a nuestro protagonista de hoy. Es más, no solo matón, también algo macabro por no decir carnicero. Hablamos del alcaudón.

En la Península Ibérica gozamos de cuatro tipos de alcaudones: el alcaudón común (Lanius senator) , el alcaudón real (Lanius meridionalis), el alcaudón dorsirrojo (Lanius collurio) y el alcaudón chico (Lanius minor). De las cuatro especies que en la Península se reproducen el Real es el de mayor tamaño.

Ya como su propio nombre indica (Lanius significa carnicero) una de las cosas que impresiona de esta “simpática avecilla” es la facilidad y costumbre de “empalar” a sus víctimas en ramas o espinas para, en momentos de escasez, tener una despensa a la cual poder acudir. También se dice que tiene la facilidad de imitar otros cantos de pájaros casi rozando la perfección para así atraerlos a su fatídico final en su pico y en uno de los pinchos de zarzas, retamas e incluso las alambradas metálicas.

La custodia de esta despensa de los horrores la realizará desde un lugar dominante como un cercano poste de teléfono, poste de la luz o un árbol. Mortuoria estampa que adorna nuestros campos y no hace más que reflejar la realidad de un tipo de supervivencia. Se comporta como un ave rapaz.

Alcaudón real y su presa.Se alimenta el alcaudón de aves y roedores de pequeño tamaño, insectos y sus larvas, arañas, lombrices…

Son animales muy territoriales y es el macho el que busca el lugar adecuado del nido y comienza su construcción. El lugar en el cual se desarrollarán los pollos, esta formado a base de lana, pelos o plumas y también de diversas ramas.

De la puesta entre Abril y Junio surgirán de 5 a 7 huevos que serán incubados con esmero por la hembra alrededor de 16 días. Estos recién nacidos gozarán del alimento que ambos componentes de la pareja les aportarán durante unos 20 días. Pasado este periodo abandonarán el nido.

Es después de la cría, con la llegada de la primavera, cuando comienza la migración de estas aves que regresan a sus lugares de origen.

Alcaudón y su presa.

 

 

Un trabajo muy didáctico con fotos al detalle de ejemplares del alcaudón real, desde distintos puntos de vista y una buena información.

 

 

Oct
27

Un día de “caza”: un alternativa a la muerte animal.

Publicado en la categoría Otros

Montañas y nubes.Ti tit, ti tit, ti tit…suena el despertador. Son las 7:00 de la mañana y me levanto raudo a prepararlo todo para la intensa jornada de hoy. Este es el día en el que, mi compañero de 4 patas y yo, salimos de “caza”.

Desayuno sin apenas masticar y cogiendo mi equipo, el chubasquero y el collar de Berta, entro en el coche con una sonrisa en la cara pues la montaña, el frío y la escarcha que la noche anterior nos había brindado…son el perfecto auspicio de un día inolvidable.

La montaña a la cual nos dirigimos aparece enfrente pintada con los besos y caricias de unas nubes que me hacen imaginarme envuelto por ellas ahí arriba y…no querer volver nunca más. Sí. Hoy será un día productivo.

Después de no más de media hora de reloj dejo el coche en un claro y tras sacar del transportín a la perra, comenzamos una larga caminata por la senda que de niño tantas veces había recorrido.

Berta, fiel, incansable y trotadora como la que más, husmea la maleza y está atenta a todos y cada uno de mis movimientos. El equipo que llevo a mis espaldas es pesado…pero es lo que tiene si se quiere rememorar cada momento vivido.

mi cámaraNo han pasado 20 minutos de caminar por la cerrada montaña, márgenes y zarzales cuando delante de nosotros, aproximadamente 15 metros, un simpático lagomorfo nos da los buenos días.

Mando a la perra tumbarse (suerte que ella venía detrás y no había detectado al conejo) y me preparo para efectuar el lance: rodilla en suelo, me cubro aprovechando una gran encina, cojo mi “arma”, apunto,….visualizo mi objetivo…y plsssssssss: efectúo el disparo. Primera “pieza” de hoy.

Una vez en mis manos, observo a mi “víctima” y me recreo en ella, la miro, me percato de los pequeños detalles, su pose… la vuelvo a mirar y disfruto de ello.

Berta, a todo esto, lógicamente con su cola en alto e impaciente por retomar la marcha, ya gimotea delante de mi. Lo dicho, es un puro nervio.

Siguiendo con el paseo decido adentrarme en el conocido “barranc d’astucia”; un sitio de difícil acceso por sus altos márgenes, resbaladizos suelos y sobre todo una densidad de vegetación que amedrenta al más valeroso. Pero por ello, lugar idóneo donde pueden habitar las buscadas presas y en el cual poder divisar “caza” y poder “disparar”.

Una vez allí bajo, no sin sufrir lo nuestro (bueno yo, porque la perra da gusto verla lo ágil y veloz que galopa) Berta con sus carreras me indica que por ahí algo “anda suelto”. Decido pues retirarme y subir a lo alto de una loma, unos 50-60 metros más arriba, oculto tras un viejo algarrobo y esperar al tímido animal. No quiero espantarlo. Es mejor esperar. Berta ya acostumbrada, sabe que esto es cuestión de mirar y callar. Son estos momentos en los que uno en silencio mira a su alrededor y, entre la impaciencia por divisar al desesperante animal y la belleza de los diferentes tonos de verde, comprende que ese día no será olvidado jamás.

Sin señal alguna, en unos de esos especiales instantes, hace acto de presencia en el centro de la escena de aquel barranco, el señor raposo.

 

Zorro “cazado” con la cámara

Pero en un abrir y cerrar de ojos y con un solo dedo, al entrecruzar nuestras miradas, en un fugaz lance, ya está capturado.

¡Qué cosa más bonita de animal! ¡¡Qué colores, que estampa…!!

Hoy, a eso de las 9 y media, decido dar por concluida la jornada. Tengo ganas de llegar a casa y revelar las fotos realizadas para poder “quedarme” con este animal para siempre, sin haber acabado con su vida, y sabiendo que quizá algún otro día pueda ser él de nuevo el objetivo del disparo de mi cámara.

 

Caza fotográfica.

 

(Día cualquiera en una posible jornada de caza fotográfica.)