Escribo esto sin más intención que expresar mis sentimientos y sensaciones ante un sonido que llega a lo más profundo de
cada una de las personas que lo escuchan. Nadie queda indiferente ante esta peculiar voz. A ciertas personas, aún hoy, les sigue transmitiendo miedo, respeto, misterio….a otras les inculca una gran variedad de sensaciones positivas indescriptibles. Si amigos; cmo bien dice el título, hablo del aullido del lobo.
El aullido del lobo es entendido por muchos científicos como el intento de comunicación, de hallarse unos a otros, de ubicación…También lo asocian a formas de afianzamiento de las relaciones grupales dentro de la manada y de fortalecimiento de lazos sociales. Al igual que los restos de orina, los aullidos son una marca que delimita la posesión de un territorio.
Estos cánidos suelen aullar más frecuentemente al atardecer y cuando amanece. En cuanto a las estaciones, la intensidad de los aullidos se hace más patente durante el invierno y en primavera coincidiendo con la época de cría de los lobeznos.
Otras personas quizá algo bohemios, afirman que, además de un sistema de comunicación, el lobo aulla simplemente por gusto y placer, por mero canto a la naturaleza. Posiblemente por ser un soñador constatado el que a quí escribe, desde mi punto de vista, comparto esta visión.
El aullido del lobo decora el mejor paisaje que pueda contemplar, elevando su apreciación casi al nivel de mágico y místico. Es el eco de lo natural que pide volver a recuperar el mundo que le perteneció, le fue usurpado y actualmente se está destruyendo.
Escuchar dicho canto en plena naturaleza o disfrutar de sus aullidos provenientes de la sierra a la luz del fuego de una buena chimenea, mientras la gente del lugar, que bien conocen a nuestro “cantautor”, nos relata historias de “lobo”…es cuando menos… placer de Dioses.
Bien podría adjuntar un vídeo sobre este tema pues en la red demasiados hay. Pero no haría más que tirar por tierra todo lo descrito anteriormente ya que escuchar esto por medio de un ordenador (esperemos que no lleguemos a este desgraciado final de recordar esta música por medio de aparatos tecnológicos) es como intentar ver el océano a través del interior vacio de la funda de un boli .
Como no podía ser de otra manera; para acabar, dejo una frase ya comentada en este blog:
”Para que en las noches españolas no dejen de escucharse los hermosos aullidos del lobo”
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Escrito por raul |
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